miércoles, 25 de abril de 2007

Los amigos de mis amigos son mis amigos?




Frase de la semana:
A los chulazos rogando, y con el rabo dando.

El título de este post es tan enrevesado como sucede luego en la vida real. Partamos de un ejemplo de una serie tan conocida como Queer as Folk: Michael está enamorado de Brian, Ted tiene un affaire con Emmet... Si es que entre hombres, cuando llevamos tanto tiempo juntos, las feromonas empiezan a hacer efecto, y suceden emparejamientos de cualquier tipo.

Quien no se ha sentido atraído alguna vez por alguien de su grupo de amigos? Si bien es verdad lo que dicen de que no te debes acostar con un amigo tuyo, existe cierto morbo con aquella persona que ves frecuentemente y que has descubierto que, además de estar como un tren, tiene una personalidad impresionante. Bueno, muchas veces sólo con lo primero ya es razón suficiente. Y luego que haces? Sigues "quedando"? Actúas como si nada hubiera pasado? La cosa no es tan sencilla, se debería aclarar lo que existe realmente, o no...

En mi caso no pudo ser de la peor forma. Mi mejor amigo se vino a vivir a mi casa y ahí empezó todo. Que si risas por allí, que hace calor y nos ponemos en bolas, que si tranquilo que solo va a ser frotarnos... y de ahí lo que era una bonita amistad se transformó en una cadena de noches de sexo y malentendidos que nos llevaron a la bronca más gorda que he tenido en mi vida.En otros casos la cosa no llega a más y se queda en un bonito amor platónico, que puede desembocar en algun acercamiento en noches de borrachera y/o desesperación.

Pongámonos ahora en el lado contrario. Sabes que hay algún amigo tuyo que siente algo por ti, pero a ti no te gusta nada de nada. Entonces tienes que ir con muchisísimo cuidado y estar pendiente de todas las indirectas, pasadas de mano y proposiciones que te pueda hacer. Esta parte la llevo bastante mejor, y por ahora no ha ocurrido nada de lo que tenga que arrepentirme.
Lo que si que me ha ocurrido bastante, y supongo que no será algo de mi propia cosecha, es que pase todo completamente al revés. Ligas con alguien, quedas para quedar, o para tomar café. Sigues quedando con esa persona, pero te das cuenta que más que encenderse la llama de la pasión se activa el instinto de hacer encaje de bolillos con él. Entonces se pasa a una amistad
bastante divertida, puesto que os conocéis bastante intimamente. Luego en las charlas dominicales delante de un café surgen con él y otros amigos alusiones referidas a tu tamaño de pene, o del estilo " eso que estás contando no me lo llegaste a hacer!!!". Reconozco que a veces puede ser un poco embarazoso, pero mis mejores amistades han sido de este tipo.

Y por último, y casi sin tener que ver con lo anterior, tienes a los amigos de tus amigos, que al final acaban siendo amigos tuyos. Es el caso de Eric conmigo. Nos encotramos por "conocidos" comunes, y sin comerlo ni beberlo llegamos a ser lo que somos ahora, un par de blogueras que van contando historias y mezclándolas con sus experiencias.

Que tipo de amistad os gustaría con nosotros?
Dedicado a todos aquellos que nos leen cada semana, y a Eric, que me aguanta ;)
Texto de Tom

martes, 17 de abril de 2007

El tiempo pasa... despacico!

FRASE DE LA SEMANA:
Nunca digas del cruissing no tiraré,
ese trol no me lo hago y no me cabe ese rabo.

Tranquilos que no voy a hablar de Madonna, de La Hora Chanante (chanante!) ni de la Terremoto (aunque hay que decir que ésta última un poco enajená si que está al hacer una canción taaaaaaaaan larga/repetitiva… y mira que me cae bien la mujer). Hoy vengo a hablar del paso del tiempo (tampoco va sobre Cher, la Obregón ni Madonna) (again), concretamente, de las virtudes e inconvenientes de tener experiencia con los tíos.

Empecemos con lo bueno:


Escena 35. Una calle cualquiera en un lugar no muy lejano.
-…de verdad, me ha gustado mucho conocerte. Lo he pasado muy bien.
-Sí, yo también he estado muy a gusto.
-Podemos quedar otra vez, si te apetece, claro.
-Claro que me apetece. Cuando quieras!

(al dia siguiente)
piiiiiiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiiiii, pi pi pi (silencio)
-Huy! Qué raro! Igual se ha cortado…
piiiiiii, pi pi pi (silencio)

(cinco minutos después)
-El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

Cuando ocurre algo así teniendo poca experiencia lo pasas mal (más o menos mal dependiendo de si esto ocurre al segundo día de conoceros o al que hace 23) . Sin embargo, una vez has corrido un poco, te ocurre esto y piensas Vale. Pues a otra cosa, mariposa. Y es que una vez que le hemos cogido el truco al juego ya no se nos olvida. Es más, aprendemos que es una opción eficiente para que sepan que no queremos nada.

El nunca más se supo es una táctica de lo más recurrida en el mundo gay. Cuántas veces ha habido alguien que después de un par de citas (normalmente con sexo) ha desaparecido sin decir ni ahí te quedas? Cuántas veces ha pasado que aquél chico de pronto aparecía como no conectado y nunca más se conectó? Pero, gracias a la maravillosa experiencia (que todo lo puede), llega un momento en que hasta parece algo normal y tienes que dejar a alguien? pues así de claro: no admitido y a la marcha. Todos sabemos que no es lo más cortés, pero seguro que lo acaba entiendiendo.

Todo hay que decirlo, las reacciones frente a esto nunca son iguales:

Primero está el inocente, que después de unas 30 llamadas sin que le cojas el teléfono, te envía un mensaje preguntándote si estás bien o te ha pasado algo.

Luego está la Drama Queen despechada, que al ver que no contestas a sus llamadas y mensajes varios te manda un mail de tres folios explicándote que si no querías tener nada con él podrías haberlo dicho. Probablemente añadirá un par de frases mágicas como mientras te esperaba he dejado pasar muchas oportunidades o creo que me merezco que quedemos un día y me des una explicación.

Por último está el experimentado, que después de un intento o dos abandona toda esperanza. La verdad que cuando no te gusta un chico, esto es un alivio, pero también, vistos los anteriores casos (que sabemos que de raros no tienen nada), que se rinda tan pronto puede saber hasta a poco. Que aunque hayamos sido unos cabrones con ellos tenemos nuestro orgullito! Hombre ya!

Luego vienen ya las cosas malas de la experiencia, sobretodo al hablar de parejas (o proyectos de tal):


Yo creo que consciente o inconscientemente, después de un par o tres de relaciones más o menos serias, hacemos una lista a los reyes magos (y cómo nos gusta hacer listas a los gays; ya he colao una XD):

Quiero que mi próximo novio:

-sea guapo, alto, que se cuide pero tampoco se pase de metrosexual, que sea fiel, independiente, que sea leo, capricornio o, como mucho, géminis, que no fume, que sea romántico pero a la par masculino, que nos hayamos visto un par de veces por toda la ciudad y una noche en el bar del Oro…

Y así podríamos estar cada uno haciendo nuestra lista hasta el infinito. Y esto es así, señores, lo malo de la experiencia en este caso es que, llegados a un punto, para imprimir la lista necesitamos talar medio Amazonas (y no está el horno para tortilleras). Corregidme si me equivoco, pero no os ha pasado aquello de conocer a un chico y pensar Uy! Con esa barbita/camiseta/mirada/whatever, ese chico se parece un montón a Nosequién. Y zas! ya estas ahí para ver cómo le entras.

Aunque también puede darse el caso contrario: que dada tu mala experiencia con Aquelotro, conoces a otro chico y al ver algo que te recuerda a aquel, sales por patas. A mí me ha llegado a pasar que hasta he rechazado a chicos porque al estar con ellos me he recordado a mí mismo cuando estaba con Aquelotro (y, clarostá, he salido por patas también).

En fin, que ya estoy escribiendo mucho y tampoco quiero pasarme (mira que engancha lo de escribir blogues, eh?). En breve más y mejor ;P Kisses!

Texto de Eric.

martes, 10 de abril de 2007

Ventajas de ser gay (parte 1): los vestuarios




Frase de la semana:

Fui a la mili para hacerme un hombre, y me hice a unos cuantos.



Hoy voy a empezar con una serie de comentarios sobre lo maravillosa que es la vida del ser humano gay. Vamos a acabar de una vez con nuestras represiones, discriminaciones y demás y busquemos el lado más positivo de la vida de un gay.

Estos diez últimos días he estado en un curso de meditación. Para aquellos que tengáis alguna aspiración espiritual en esta vida, le recomiendo que visite la web de vipassana. Este tipo de meditacion aspira a alcanzar la máxima ecuanimidad posible, con el fin de liberarse de apegos, deseos y aversiones.

Para conseguir que la meditación sea lo más efectiva posible se busca un ambiente lo más neutro posible: se habla lo estrictamente necesario, se eliminan todas las incomodidades de la vida mundana ( te hacen la comida, etc) y lo principal, separan a hombres y mujeres para
que no exista deseo sexual.

Como podéis imaginar, a mi esto último no me hizo ningún efecto. Diez días con treinta tíos, con pura hormona masculina en el ambiente, pues me hicieron perder un poco bastante la ecuanimidad. Pero el "peor" momento era la entrada a los vestuarios. Tuve unos episodios de visitas nocturnas para ver a un cachas duchándose que me quitaron bastantes punto en mi escala de ascención al nirvana. Pero es que el chico lo merecía!!

Y ahí está la historia. Muchos heteros me han contado que una de sus fantasías sería entrar en un vestuario de chicas para verlas a todas en bolas. Pues precisamente eso lo tenemos los gays!! Todos los tíos al alcance de la vista, por mucho que se tapen siempre tendremos esas bonitas duchas colectivas donde todos juntos nos lo miramos todo mientras nos enjabonamos.

En los gimnasios además esto llega a puntos exhibicionistas. Muchos heteros, presa del narcisismo (preguntar a Eric), se deja mirar por los gays para que contemplen lo buenos que están, y ahí estamos nosotros para rendirles culto. Recuerdo el peor momento que pasé en unos vestuarios. Estaba duchándome tranquilamente cuando un super chotazo se me pone al lado a enjabonarse y enseñarme su super rabo y su cuerpazo. El empalmamiento no se hizo esperar, y tuve que pensar en todo tipo de antierotismos para que volviera a su estado normal.

Sé que esta entrada va a quedar un poco escueta, pero para eso estáis vosotros. Seguro que tenéis muchas historias de vestuarios que contar. Asi q dadle al teclao, chavales!!

Texto de Tom

domingo, 1 de abril de 2007

Alaska, mentiras y cintas de vidrio

FRASE DE LA SEMANA:
Aunque la marica se vista de hetera,
marica se queda.

Hoy quería dedicar la entrada a Alaska, maravilla de mujer donde las haya ya sea dentro, fuera del escenario o con un chuzo de punta en la cabeza (ya parezco Queer hablando de la Naranjo… Dios! La mimetización!). Y es que esta mujer me deja con la boca abierta con sus canciones, sus comentarios (cuando Alaska habla debería pararse el mundo a escucharla; eso es asín) y con sus gestos (de verdad, no he visto a nadie hacer tanta chuminada en un escenario, que le quede tan bien y que me provoque tantos orgasmos múltiples de verla).

Sí, me gusta Alaska, eso es un hecho que cualquiera puede corroborar (llevo una foto suya en la cartera, vamos). El caso es que, cuando conoces a alguien/ te lo presentan/ te lo encuentras por la calle y sale el tema de que me gusta, de repente, oh, maravilla! Te sueltan la frase:

-Ah, si? Pues yo la conozco

Me quedo un poco perplejo y contesto imbuido de inocencia:

-Uy! Y eso? De qué la conoces?

-Nada, que fui a la firma de discos que hizo en Nosedonde.

Bueno, si no me creéis, haced la prueba. El 98’3% de los gays de este bonito pais te dirán que conocen a Alaska. De qué? Pues, con suerte, de una firma de discos, está claro. Con menos suerte, de haberla visto en concierto. Sobre esto me surgen algunas dudas:

1º- Hablar con un famoso es conocerlo? Porque en ese caso conocidos míos son Alaska (por supuesto), Nacho Canut, Mario Vaquerizo, Marlene Moureau (o como se escriba eso), Pilar Bardem, Boris Izaguirre, La Terremoto de Alcorcón o el desaparecido Antonio Ferrandis (Chanquete), aunque a ese último sí que es verdad, que era de mi pueblo…

2º- O con verlos ya es suficiente? Porque ahí sí que mis círculos de conocidos incluyen ya a Michael Jackson, los Pet Shop Boys, George Michael, Marta Sánchez, Mónica Naranjo… si me apuráis, hasta a Juancar y Sofi, que estaban en una mascletá que fui. Lástima no haber ido a un concierto de Madonna… (aun).

Lo que pasa es que, si haber visto o hablado con un famoso es conocerlo, Alaska y yo, uña y carne, que me envía Christmass por navidad. Es más, he trabajado para Nachete (la confianza es lo que tiene; me refiero a Nacho Canut, claro), que le hice una camiseta ex profeso…

Muy brevemente: en una firma de discos, Nacho Canut me preguntó por la camiseta que llevaba puesta, le dije que la había hecho yo y me pidió una, que le entregué en el camerino el día del concierto. Evidentemente, en cuanto vi a Alaska por allí, me tiré encima suyo y ahí es donde me pidió la dirección para el Christmass… Y qué lagrimones al salir de allí… joo!

Y es que los maricones somos así… Nos gusta embellecer el mundo… ¿Cuantísimos gays ha habido (y hay) preocupados por la belleza? Miremos a Miguel Ángel, a Lorca, a Freddie Mercury, a Wilfried Knight (cómo que no ha hecho nada bello en su vida? con lo bueno que está!! En sí mismo es belleza!) Claro, luego conoces a uno de ellos (de los maricones, no a Miguel Ángel) y te dice:

-Yo soy asistente técnico de mantenimiento humano en una empresa de estética, que queda super-estiloso y super-mágico, pero que en el fondo viene a ser que el chico es peluquero.

O, más allá, encontramos también la cuestión de los nombres:

-Yo trabajo para Versace, y se queda con la peña. Hay que reconocer que es bastante más super-guay decir esto que admitir que su cometido para Versace consiste en deshacerse de las cajas vacías del almacén.

Podría poner mil ejemplos más sobre el embellecimiento de los gays provocan cuando hablan, más si me pongo a hablar de los chats o de los míticos perfiles sin foto (que tanta rabia dan, no?). Porque, quién no ha oído eso de soy tío de gym (estar apuntado al gimnasio no significa que vayas y mucho menos que tengas una tableta de chocolate bajo la camiseta; igual si te has comido una hace poco…) o lo de soy fuerte…?

Aquí, basándome en mi experiencia, haré la traducción pertinente de lo que se oye y lo que se es en cuestión de pesos, de extremo interés para la población gay mundial:

Soy fuerte = Estoy gordito

Soy grandote = Estoy gordo

Estoy gordito = Soy obeso

Estoy gordo = Tengo obesidad mórbida.

Estoy muy gordo = Ven a mi casa que hace tiempo que no puedo levantarme, Rosa de España en sus mejores tiempos.

Aquí una nota: tener kilos de más puede ser peligroso y la obesidad es una enfermedad y no es cosa de risa, por gracioso que pueda resultar esto (o eso espero, claro). Además, el que no haya tenido una etapa en su niñez/adolescencia de tener más kilos de lo normal, pues que le odio. La verdad que resulta algo bastante común en los gays lo de tener un pasado de gordito, no? Tom y yo, sin ir más lejos. Poseso.

Y, para concluir, haciendo honor al título de esta entrada (Alaska, mentiras y cintas de vidrio) y dedicado a Queer Enquirer (por una conversación que tuvimos ;P) os dejo este peazo video que siempre es necesario recordar:


Texto de Eric.