
Pues, a pesar de lo que diga la Madonna chanante esta, por mucho que te laves, siempre quedan resquicios.
Y es que, a falta de experiencia heteroxesual en la materia, el sexo entre maricones tiene lo que tiene: un agujero con posibilidad de, como solemos llamar Eric y yo, TROPEZONES. Metes el dedo, inspecionas la zona mientras tu pareja se pone a todo, y palpando palpando intentas averiguar el estado defecativo del otro.
Y es que, a falta de experiencia heteroxesual en la materia, el sexo entre maricones tiene lo que tiene: un agujero con posibilidad de, como solemos llamar Eric y yo, TROPEZONES. Metes el dedo, inspecionas la zona mientras tu pareja se pone a todo, y palpando palpando intentas averiguar el estado defecativo del otro.

