
- Te acuerdas de Menganito, aquel que solía venir con nosotros? Sí, nuestra amiga del alma. ¿Qué habrá sido de él?- Pues que encontró novio y se acabó Menganito.- ¡Ah! Pues ya volverá cuando lo dejen...- ¡Ay que ver qué mala eres!- De mala nada, que las 5 últimas veces nos hizo lo mismo.
Encontrar novio y desaparecer del universo está a la orden del día. Quien no lo haya hecho o se lo hayan hecho alguna vez... pues que me cuente en qué mundo de psicodelia vive, porque a mí ya van unas cuantas... Aunque, bueno, hay que reconocer que hasta cierto punto es comprensible un poco de distanciamiento. Estás conociendo a alguien y necesitas tiempo de intimidad y tal. Aunque, claro, dentro de todo esto siempre hay un límite entre el distanciamiento y la desaparición (o cosas peores que ahora te cuento, tranquilo); y siempre hay niveles según la naturaleza, motivos y/o grados de pasotismos de los mismos.
Para hacerlo como más didáctico voy a escribirlo en modo-sentencia con unos ejemplos que llevo meses inventándome (porque, si existe algún parecido con la vida real, es puramaldad coincidencia):
Para hacerlo como más didáctico voy a escribirlo en modo-sentencia con unos ejemplos que llevo meses inventándome (porque, si existe algún parecido con la vida real, es pura
- Es que hoy tampoco ha podido venir mi novio... Está un poco pachucho... será un virus o algo. Como la semana pasada y la anterior, es que al novio de tu amigo le caéis fatal. Esto suele acabar en que véis al amigo dos veces al año y porque os lo encontráis de casualidad (que salir desparejado de seguido...), pero oye, que cada uno... se atenga a las consecuencias, claro.
- Ay! Y quedásteis el jueves y no nos llamásteis? Qué malvadas sois! El síndrome de Mario Vaquerizo. Que viene a ser todo lo contrario de lo anterior: vuestro amigo, bien, pero al novio no hay quien lo trague (bueno, eso o que tragáis menos a vuestro amigo que al novio, pero ya es un caso bastante más raro y requiere más razonamientos y mis dos neuronas no llegan). Sí, aquí sois vosotros las realmente malas, pero me parece la mejor opción (porque yo también soy mala, claro).
- Ni salgo por el ambiente ni, casualmente, he podido quedar con vosotros en 6 meses, pero habéis mirado algo para Nochevieja? Nosotros nos apuntamos a lo que hagáis, eh? Amigas de fiestas de guardar. Hay quien pensaría que es echarle mucho morro, pero a todos nos gusta tener gente alrededor en ciertas fechas, no? Sí, es tener mucho morro y punto.
- Yo no llamo nunca, pero si me llamáis y me decís de quedar, miro mi agenda (no sea que coincida algún
festivalevento remarcable) y, si acaso, quedamos. Que viene a ser un no te voy a decir directamente que paso de vosotros (que siempre queda muy feo), pero si no me llamáis... me sigo haciendo la loca. Ahí yo diría que, cari, para locas ya estamos nosotras y no llamar es hasta fácil y todo.
- Contínuamente, en mi Facebook (por ejemplo) aparezco en fotos con todos los amigos de mi novio y a vosotros no os veo desde hace dos meses, pero eso no quiere decir que os quiera cambiar por ellos. Claro que no, eso quiere decir que la lluvia en Sevilla es una pura maravilla... y que los prefieres a ellos y pasas de nosotros, maricón.
- Si algún día tengo que abandonar el mundo paralelo de fantasía en el que vivo y, en el viaje, paso cerca de vuestro mundo, si acaso, puedo veros. Amistades condicionadas. A veros a vosotras tranquilo que no va a ir nunca (eso está claro), pero, ya que está de paso por, no sé, trabajo, una cita con el dentista, una visita social (pero no por ti, que ya te lo he dicho, pesada!)... pues cumple con que os ha permitido disfrutar de su presencia y, de paso, le entretenéis un rato.
Llegados a este punto, igual habría que volver atrás y revisar el concepto de amistad (por ejemplo), pero eso ya sería salirse un poco del tema y tampoco quiero dispersarme, que luego me salen unos posts kilométricos y, mira, no.
La verdad es que casos y cosas habrá muchos, pero todos vienen a parar al mismo punto: el karma, que viene a ser que todo lo que haces, bueno o malo, acaba volviendo... Bueno, eso y que las maricas no somos tontas pero sí muy rencorosas y acabamos dándonos cuenta de todo y devolviéndolas peor que el karma, clarostá.
La verdad es que casos y cosas habrá muchos, pero todos vienen a parar al mismo punto: el karma, que viene a ser que todo lo que haces, bueno o malo, acaba volviendo... Bueno, eso y que las maricas no somos tontas pero sí muy rencorosas y acabamos dándonos cuenta de todo y devolviéndolas peor que el karma, clarostá.
