miércoles, 16 de junio de 2010

Hago ¡chas! y no me ves ni el pelo

Chas!


- Te acuerdas de Menganito, aquel que solía venir con nosotros? Sí, nuestra amiga del alma. ¿Qué habrá sido de él?
- Pues que encontró novio y se acabó Menganito.
- ¡Ah! Pues ya volverá cuando lo dejen...
- ¡Ay que ver qué mala eres!
- De mala nada, que las 5 últimas veces nos hizo lo mismo.
Encontrar novio y desaparecer del universo está a la orden del día. Quien no lo haya hecho o se lo hayan hecho alguna vez... pues que me cuente en qué mundo de psicodelia vive, porque a mí ya van unas cuantas... Aunque, bueno, hay que reconocer que hasta cierto punto es comprensible un poco de distanciamiento. Estás conociendo a alguien y necesitas tiempo de intimidad y tal. Aunque, claro, dentro de todo esto siempre hay un límite entre el distanciamiento y la desaparición (o cosas peores que ahora te cuento, tranquilo); y siempre hay niveles según la naturaleza, motivos y/o grados de pasotismos de los mismos.

Para hacerlo como más didáctico voy a escribirlo en modo-sentencia con unos ejemplos que llevo meses inventándome (porque, si existe algún parecido con la vida real, es pura maldad coincidencia):
  • Es que hoy tampoco ha podido venir mi novio... Está un poco pachucho... será un virus o algo. Como la semana pasada y la anterior, es que al novio de tu amigo le caéis fatal. Esto suele acabar en que véis al amigo dos veces al año y porque os lo encontráis de casualidad (que salir desparejado de seguido...), pero oye, que cada uno... se atenga a las consecuencias, claro.
  • Ay! Y quedásteis el jueves y no nos llamásteis? Qué malvadas sois! El síndrome de Mario Vaquerizo. Que viene a ser todo lo contrario de lo anterior: vuestro amigo, bien, pero al novio no hay quien lo trague (bueno, eso o que tragáis menos a vuestro amigo que al novio, pero ya es un caso bastante más raro y requiere más razonamientos y mis dos neuronas no llegan). Sí, aquí sois vosotros las realmente malas, pero me parece la mejor opción (porque yo también soy mala, claro).
  • Ni salgo por el ambiente ni, casualmente, he podido quedar con vosotros en 6 meses, pero habéis mirado algo para Nochevieja? Nosotros nos apuntamos a lo que hagáis, eh? Amigas de fiestas de guardar. Hay quien pensaría que es echarle mucho morro, pero a todos nos gusta tener gente alrededor en ciertas fechas, no? , es tener mucho morro y punto.
  • Yo no llamo nunca, pero si me llamáis y me decís de quedar, miro mi agenda (no sea que coincida algún festival evento remarcable) y, si acaso, quedamos. Que viene a ser un no te voy a decir directamente que paso de vosotros (que siempre queda muy feo), pero si no me llamáis... me sigo haciendo la loca. Ahí yo diría que, cari, para locas ya estamos nosotras y no llamar es hasta fácil y todo.
  • Contínuamente, en mi Facebook (por ejemplo) aparezco en fotos con todos los amigos de mi novio y a vosotros no os veo desde hace dos meses, pero eso no quiere decir que os quiera cambiar por ellos. Claro que no, eso quiere decir que la lluvia en Sevilla es una pura maravilla... y que los prefieres a ellos y pasas de nosotros, maricón.
  • Si algún día tengo que abandonar el mundo paralelo de fantasía en el que vivo y, en el viaje, paso cerca de vuestro mundo, si acaso, puedo veros. Amistades condicionadas. A veros a vosotras tranquilo que no va a ir nunca (eso está claro), pero, ya que está de paso por, no sé, trabajo, una cita con el dentista, una visita social (pero no por ti, que ya te lo he dicho, pesada!)... pues cumple con que os ha permitido disfrutar de su presencia y, de paso, le entretenéis un rato.
Llegados a este punto, igual habría que volver atrás y revisar el concepto de amistad (por ejemplo), pero eso ya sería salirse un poco del tema y tampoco quiero dispersarme, que luego me salen unos posts kilométricos y, mira, no.

La verdad es que casos y cosas habrá muchos, pero todos vienen a parar al mismo punto: el karma, que viene a ser que todo lo que haces, bueno o malo, acaba volviendo... Bueno, eso y que las maricas no somos tontas pero sí muy rencorosas y acabamos dándonos cuenta de todo y devolviéndolas peor que el karma, clarostá.

lunes, 7 de junio de 2010

Mentiras piadosas


Una de las constantes que suele haber en el mundo gay es la de que contamos unas trolas que muchas veces ni nos las creemos.

No sé si está en nuestros genes, si "ocultar" nuestra sexualidad nos lleva a ello, al más puro estilo mr. ripley, o si nos gustaría vivir en un mundo de luz y de color y nos lo queremos inventar, pero el caso es que cuando hablo con algún gay siempre tengo que relativizar y cuando le explico lo que me han contado a Eric siempre acabo con la coletilla " bueno, eso me contó, luego la realidad a saber..."

Una de las trolas que más me hacen gracia y que compartimos con los heteros es la del tamaño del pene. Si viajais por las redes sociales buscadoras de sexo veréis que no hay rabo que no mida menos de 17 cm, cuando en la realidad no se suele llegar ni a eso. Lo único bueno es q como todos mentimos, pues no hay problema, pollicas pequeñas ambas y caso resuelto.

Luego tenemos las historias de tios con los que hemos follado. Que si tenía un rabo como el de un caballo (en la línea de antes), que si dos horas sin parar, que si 6 polvos en una noche.... y luego resulta que la cosa acabó con los dos borrachos y durmiendo la mona. Este tipo de mentira tiene un efecto secundario, y es que hay que pensar que tus amigos también se pueden follar a la misma persona, con lo que se pueden enterar de la realidad. Es lo que le pasó a nuestro amigo P, que nos contaba que había estado follando con uno super activo y super pollón, hasta que Eric y Joey se lo hicieron con el susodicho, y de activo parece q nada de nada...

Las historias que me encantan son las de cuando éramos pequeños. Eric y yo tenemos otro amigo que nos cuenta sus "historias" de la niñez. Que si hacía subir a los chicos que repartían propaganda, que si buscaba a los camioneros por la carretera... en fin, cada uno se construye la infancia como más le gusta.

Cual es la mentira gay que más os da grimilla??