Decía Oscar Wilde que La belleza, la verdadera belleza, acaba donde empieza una expresión de inteligencia y yo digo que una vez he tenido mi momento marisabidilla de este año, ya podemos empezar el post.
Ay, la belleza! Cómo es, verdad? Belleza que nos fascina... Belleza que queremos conseguir... Belleza que se esconde en el interior (a veces muy muy al fondo)... Belleza que rima con cereza... y con cerveza. Pero, ¿es belleza sinónimo de ponernos cachondos? ¿Tú yo tenemos la misma idea de lo que es bello?
Sobre esto último yo siempre pienso en lo que llamo belleza hetero y belleza gay. Dicho de otra forma: el tipo de chico que les pone a las mujeres hetero y el tipo de chico que nos pone a los gays, que, así a la larga me parece bastante diferente.
Para poner ejemplos, famoseémos un momento:
- Bellezas hetero: Viggo Mortensen, Pierce Brosnan, Hugh Grant, Patrick Dempsey (el de Anatomía de Grey), el novio de Carrie de Sexo en NY, Johnny Depp, Miguel Angel Silvestre, Beckham...
- Bellezas gay: Zackary Quinto, Ben Cohen, François Sagat, Hugh Jackman, Robbie Williams, Colin Farrell, Guardiola, Adriá Collado, Luis Tosar (el de Celda 211)...
Evidentemente no quiero decir que a un gay no le pueda poner uno del grupo de arriba ni a una chica hetero uno de abajo, pero así en general sí que veo una tendencia a que unos digan que esos son guapos y las otras aquellos. Pero diferencia hay, porque si no, que alguien me explique por qué siempre se ha dicho que Bertín Osborne está bueno... Para las mujeres, digo yo.
Y sobre si es lo mismo belleza que ponernos cachondos (que es otro cantar) quería hacer un momento confesión (ahora no sé si tumbarme en el diván de terciopelo o deciros que os espero en un confesionario glory hole del Retiro):
Muchas veces me pasa, no sé si a vosotros también, que veo a un tio, da igual por internet que por la calle, y está muy bueno, es decir, tiene un cuerpo maravilloso, es muy guapo... todo lo que quieras, pero pienso sí, bueno, es la perfección personificada... pero no me pone.
¿Qué ha pasado? Pues se me ocurren tres posibles opciones:
- que no me pone porque, ¿a quien vamos a engañar?, ese chico nunca se fijaría en mí. Movidas de autoestima, parapsicologismos varios y manchas de tinta que parecen pollas corriéndose (o ¿qué se supone que había que ver ahí?).
- que en realidad estoy/estamos tan acostumbrados a ver tios maravillosísimos por internet, la tele y demás que ya ni se nos mueve la pamela.
- que yo personalmente estoy tan bueno que ya ni me fijo.
No, pero lo de los medios de comunicación explicaría, enlazando con el post del porno, la marabunta de porno amateur que tenemos. Como que parece que ahora es la imperfección lo que llama la atención (maricón). Lo del guy next door, que dicen en inglés, el chico cualquiera que podría vivir en la casa de al lado... con sus pelillos, sus orejas un poco salidas o su michelín de más. Como que la naturalidad pone mucho más que cualquier exceso de perfección.
Aunque, claro, también te digo una cosa: por lo general me fijo en los chicos más normalitos, pero si un dios griego maravillosísimo, guapísimo y cachas se me metiera en la cama tampoco lo iba a echar a patadas. Que hay que comer, digo yo.



