FRASE DE LA SEMANA:
A buen maricón, pocas miradas bastan.
Si bien en la entrega anterior de esta serie hablaba sobre el sentido del gusto gay (todo lo que hagas dirán que está hecho por un gay), en ésta hablaré de otras habilidades (sí, sé que son muchas las que se nos presuponen y más bien podría escribir una enciclopedia, pero todo a su tiempo).
Para empezar me gustaría hablar de nuestra relación con las mujeres. Se dice que los gays entienden mejor que nadie a las mujeres. Podría hablar de mariliendres varias (no va por ti, Mariliendre, que sabes que lo tuyo es diferente), de madres mejor o peor avenidas, hermanas, amigas o las irremplazables divas, pero no es ahí a donde quiero ir. Cuando vas con una mujer de compras, por ejemplo, suele ocurrir lo de Bueno, tu a chico, yo a chica y nos vemos en la caja, vale? y media hora después de haber pagado, salido a tomar café, ido a ver una peli al cine y hacer el pino-puente, sale ella: lo siento, es que no me decidía.




